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Vino de Madeira

por Loizaga | 1 febrero 2008

 imagen de un vino de Madeira

Hace tiempo hablamos aquí del Oporto, un vino de calidad excelente y de buena crianza y hoy revisando nuestras notas destapamos otra de las grandes aportaciones Portuguesas; el vino de Madeira, apreciado por gourmets a escala mundial.

Uno los principales secretos es su clima tropical. Ya hemos comentado varias veces que para elaborar buenos caldos se necesita un poco de arte, tradición, buen sustrato y horas de insolación. y Madeira cumple los requisitos sobradamente.

Los portugueses desembarcaron en ella en el siglo XV. Por entonces estaba deshabitada pero supieron ver en ella una buena oportunidad, no de producir vino, sino como lugar estratégico para llevar a cabo el avituallamiento camino de las Indias, importante ruta comercial.

Se plantaron vides traídas de Creta y resultaron junto a la caña de azúcar dos cultivos determinantes para el futuro de la isla.

Los vinos de Madeira pronto se situaron en el centro de interés y los ávidos comerciantes ingleses sacaron partido.

Es un primo hermano del Oporto, ya que comparten características tan importantes como la interrupción de la fermentación agregando brandy.

Los viñedos se extienden por la isla a modo de terrazas que se explotan de forma manual a la antigua usanza; de rodillas o agachados y acarreando la uva, entre agosto y septiembre, largas distancias desde las laderas más inaccesibles a la carretera.

Las cepas empleadas para elaborar los Madeiras suman hasta 30 tipos diferentes, pero las más apreciadas actualmente por los viticultores son las siguientes:

Sercial: Seco, perfumado, poco color, aunque compensado con su bouquet de naturaleza compleja. Se elabora a partir de uva blanca sembrada a más de 800 metros. Y es empleado generalmente como aperitivo.

Verdelho: Muy extendido y de maduración temprana. A partir de uvas blancas cultivadas entre los 400 y 600 m de altitud.
Semiseco, dulzor contenido y algo delicado. Presenta tonalidad dorada y resulta muy agradable.

Malvasia: Menos frecuente que la anterior, de origen griego y cultivada a unos 300 metros de altitud. Produce un vino dulce con cuerpo, color rojo-acastañado y perfume intenso. En los Madeiras añejos adquiere cierto toque a chocolate. Es la predilecta de los países anglosajones.

Boal o Bual: Semidulce de hoja pequeña y vellosa. Produce un vino suave, de color dorado oscuro, muy apropiado para acompañar asados y postres. Desgraciadamente esta cepa resulta cada vez más escasa, junto a la legendaria Terrantez.

En lo que se refiere al proceso de elaboración y crianza, podemos seguir las pautas ya marcadas por las de la producción del vino de Oporto, únicamente habría que destacar que los Madeiras antes de reposar en barrica, permanecen en cubas a 45º, gracias a un ingenioso sistema de calefacción, que las mantiene en un ambiente tropical controlado durante un periodo que oscila entre los tres y cinco meses.

Los Madeiras son en definitiva unos vinos mimados, que alcanzan una calidad excelente y es reconocida a nivel internacional. Nos referimos especialmente a las botellas de Madeira envejecido de más de diez años, por no hablar ya de las fechadas en el siglo XIX.

Categorías: Enología | 2 Comentarios »



2 Comentarios en “Vino de Madeira”

  1. Sopa de rabo de buey dice:
    26 febrero 2008 a las 14:48

    [...] 1 copa de Madeira. [...]

  2. Cocina portuguesa: el delicioso bacalao frito dice:
    5 abril 2008 a las 8:39

    [...] 1 vaso pequeño de vino de madeira. [...]

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