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Vendimiadores

por lucce | 12 Octubre 2005

ilustracion de vendimiadores12 de octubre. Festividad del Pilar y de la Hispanidad. Pleno otoño. Fin de la vendimia. Los productores de uva de muchos territorios comienzan a evaluar en estas fechas los volúmenes obtenidos tras arduas semanas de labor. Los diferentes Consejos Reguladores aprueban o rechazan los cupos de los empresarios vinícolas.

Hablamos de un trabajo en el que no sólo los propietarios de amplias extensiones de viñedos son los protagonistas. En la sombra, como en muchos otros sectores, aparecen personas anónimas que resultan fundamentales para el buen desarrollo de un determinado proceso. En este caso nos referimos a los vendimiadores que durante esta temporada han trabajado a destajo entre parras, rodeados de kilómetros de vides, utilizando cosechadoras o bien a través de un trabajo manual más tradicional.

La mayor parte de estos obreros continúan siendo temporeros venidos de tierras en las que este tipo de cultivo no abundan. Andaluces, portugueses, norteafricanos… han establecido su residencia en zonas como La Rioja, Navarra, la Ribera del Duero e incluso en los viñedos del Sur de Francia.

Temporeros que con diferentes jornales, esperan sacar el dinero suficiente que contribuya a su economía hasta la vendimia del próximo año. Temporeros que, en muchas ocasiones, viven situaciones diferentes según la zona en la que ejercen su labor o bien dependiendo de quien sea su contratista.

Afortunadamente, cada vez son mejores las condiciones en las que se encuentran desempeñando su trabajo. Cada vez más propietarios acondicionan sus instalaciones para favorecer la habitabilidad de las cuadrillas de temporeros que acuden a sus fincas. Hoy en día es fácil encontrarse con escuelas destinadas a los hijos de éstos. Resulta cada vez menos sorprendente hallar espacios para el descanso en el que los vendimiadores no han de hacinarse. Las condiciones económicas suelen ser pactadas, bien por horas o a tanto el kilo.

En definitiva, se puede hablar de que ahora tienen sueldos y lugares donde vivir dignos. Pero este hecho no ha de hacernos olvidar que todavía se pueden encontrar casos puntuales en los que no se hacen las cosas bien, hecho que, desgraciadamente, también ocurre en otros muchos sectores. Aún podemos encontrarnos los polémicos casos de contratistas que se ponen en contacto con una determinada bodega a la que ofrece un grupo de trabajadores a los que oferta unas condiciones que no tienen nada que ver con lo pactado con la bodega. Este además, debería encargarse del alojamiento, la comida o el jornal de los temporeros, pero no siempre sucede.

Evidentemente es a éstos a los que se les debe culpar de determinadas formas de explotación y no a los bodegueros, aunque también éstos deberían preocuparse por las condiciones de los subcontratados. Todos han de ser conscientes de que unas condiciones dignas en este trabajo ha de contribuir necesariamente a un mejor desarrollo del mismo y, por ende, a una mayor productividad como resultado de la campaña. Pero, finalmente, hemos de felicitarnos porque, afortunadamente, estos trabajadores que se encuentran, en muchos casos lejos de sus familias, estas personas que dedican nueve horas diarias a la recogida de tan exquisito fruto, estos vendimiadores van dejando atrás la explotación que marca su pasado.

Categorías: Curiosidades, Enología |


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