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Taller de Tapas

por lucce | 22 Agosto 2006

Imagen promocional del local barcelones Taller de Tapas

Quizá en un futuro no muy lejano pueda ofrecerles en Degústalo unas clases teório-prácticas, un taller acerca de la realización de unas buenas tapas. Hasta entonces prefiero referirles las delicias de la cocina en miniatura realizada por manos más expertas y creativas que las del abajo firmante; por ejemplo las de los responsables de la cocina de, precisamente, el ‘Taller de Tapas’, un magnífico local que tuve el placer de visitar durante mi reciente visita a Barcelona.

Como los mejores hallazgos, el descubrimiento de este espacio fue casual, sin que nadie nos hubiera recomendado nada, aunque bien es cierto que íbamos sobre aviso de los excelentes locales y restaurantes que existen en el barrio del Born. Constantando dicha advertencia, la belleza del emplazamiento del ‘Taller de Tapas’, junto a la bellísima iglesia de Santa María del Mar, en un edificio del siglo XVII, así como el buen aspecto y lo apetecible de su oferta gastronómica nos decantaron por este establecimiento.

Especializado, obviamente, en tapas, la amplia propuesta de este tipo de platos es una de las señas de la casa, centrada especialmente en productos venidos del mar y en platos tradicionales de diferentes procedencias. Sin dejar de lado la innovación, las tradicionales patatas bravas o los pimientos del Padrón o el pescadito frito son algunos de los reclamos clásicos que se pueden encontrar en el ‘taller’, todos ellos, eso sí, cocinados al momento y a la vista de los comensales.

Respecto a nuestra elección, tiramos de propuestas de la tierra catalana, como una deliciosa ración de butifarra con judías o de unas gambas de Palamós a la plancha y de las ya citadas (y casi míticas - algún día debería hacer una entrada sobre ellas -) patatas bravas. También pedimos unos huevos estrellados con chorizo (me parecieron un poco flojos) y, lo mejor de todo, unas crujientes virutas de alcachofa rebozadas que merecieron por ellas mismas la visita a este local.

Bueno, no sólo ese último plato. La situación (la zona gótica del Born barcelonés), su terraza (preciosa para relajarse en ella), su amplia carta vinícola (regamos la merienda-cena sin arriesgar, con un Marqués del Puerto), la presentación, la atención, su asequible precio y su oferta gastronómica (me quedé con las ganas de probar muchos platos) hacen que merezca la pena conocer el Taller de Tapas y repetir visita para degustar sus variadas propuestas.

Categorías: Críticas, Restaurantes |


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