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Restaurante Alameda en Fuenmayor (La Rioja)

por lucce | 13 mayo 2008

Restaurante AlamedaVoy a comenzar hoy, martes, a repasar para todos los lectores de Degústalo, los descubrimientos que tuve el placer de realizar, gastronómicamente hablando, el pasado fin de semana en nuestra visita a la comunidad riojana.

Empezaremos por el viernes; pese a que pensaba que la cena de este día se iba a desarrollar en la localidad de Navarrete, los compañeros de Ana, con quienes tuvimos el enorme placer de compartir mesa, nos llevaron hasta el cercano municipio de Fuenmayor y allí, en la calle Félix Azpilicueta, al Restaurante Alameda.

La incesante lluvia que nos acompañó durante prácticamente todo el fin de semana, hizo que nos adentráramos presurosos a este establecimento de dos plantas situado en un edificio de tres alturas. Una vez ubicados, nos sentamos a la mesa y comenzamos a ojear las cartas que un amable camarero, de profundo acento riojano, nos facilitó. Hay que decir que en todo momento uno de los comensales y organizadores del ágape, llevó el peso de las elecciones (a excepción de los segundos platos) y a fe que acertó.

Pero vayamos por partes. Respecto al vino, encontrándonos como nos encontrábamos en el corazón de La Rioja, Javier (que así se llama el compañero de Ana que, como ya he dicho, se erigió, afortunadamente, en algo así como el anfitrión de la mesa) demostró que era un crack en materia enológica. Ya no sólo por la opción elegida, si no porque expuso unos conocimientos de vinos de alta gama que me impresionó sobremanera y que provocaron que, durante estos días haya estado investigando sobre los putonios y el Picus.

Pero, en fin, que me enrollo: Javier eligió un Colección Privada de Sierra Cantabria de 2005 que hizo las delicias de todos los invitados. Un vino con una entrada muy suave en boca y con una riqueza de matices en cuanto a sus sabores que impresionaba sobre todo por los toques afrutados que le caracterizaba en paladar.

Tras haber repasado una de las referencias que componen la bodega del Restaurante Alameda, pasemos a describir lo que fue el grueso de la cena; así, entre Javier y uno de los camareros, se fueron eligiendo productos vegetales riquísimos propios de la tierra, naturalmente cocinados y en los que se notaba que la selección de los mismos era muy cuidada.

Hablamos de unas habitas de inteso sabor, preparadas con un refrito de ajo y jamón, alcachofas rebozadas, espárragos templados con un aceite de oliva virgen que los confería un sabor impresionante a su ya de por sí excepcional calidad o unas setas carnosas y con un sabor extraordinario.

Todo esto fue para compartir entre grupos de cuatro y a ello se sumaron unas deliciosas croquetas, un puré de hongos con virutas de ibérico y algo más que, sinceramente, ahora mismo no recuerdo.

Posteriormente, tocó la selección individual en la que Ana y yo coincidimos: Carrilleras de Ternera al Vino Tinto. Alrededor nuestro, la gente se decantó por diferentes modalidades de solomillo, chuletillas de cordero y un bacalao ajoarriero (que fue el único plato en toda la velada que se llevó una crítica negativa, no porque estuviera mal, si no porque nuestros expertos comensales, Javi y Ricardo, coincidían en señalar que lo que estaban tomando no era un verdadero bacalao ajoarriero)

En mi caso (y sé que en el de Ana) hablaremos por lo que comimos y podemos decir que las carrilleras estaban de muerte, cremosas, con unas salsas deliciosas, fantásticamente preparadas, en el asador, en el que se ve que los responsables de la cocina tienen buena mano.

Finalmente, respecto a los postres, Ana se decantó por un sorbete de mandarina y Olga, una de las compañera que estaba al lado también. Ambas coincidieron en que quizá estaba un poco cargado de cava. Por mi parte, elegí Leche Frita que también fue buenísima, presentada en tostadas (cinco, creo recordar), acompañadas de nata y frambuesas naturales. Un final maravilloso.

Bueno, un final maravilloso en lo que a la comida hace referencia, ya que la sobremesa, con unas copas estupendamente preparadas, fue magnífica para la práctica de la plática, dándose ese tipo de conversaciones en las que disfrutas escuchando a gente sabia, muy sabia, versada, educada y divertida.

Pero como este espacio no es para analizar los diálogos en los que nos embarcamos y sí para describir el Restaurante Alameda de Fuenmayor, diré, a modo de conclusión, que se trata de un lugar muy recomendable, sobre todo para aquellos que busquen cocina tradicional, sin platos cuyos nombres ocupan tres filas de palabras en sus cartas, propuestas de siempre, exquisítamente preparadas y, lo que más me impresionó, con una calidad en sus productos que sobresalía a la vista, al olfato y al paladar.

A fin de cuentas, tal y como se puede leer en la web del Restaurante Alameda, se preocupan por elegir productos frescos de temporada y por ir a buscarlos a los lugares en los que estos productos sean los mejores, apostando por la cocina de mercado (verduras frescas de la Ribera del Ebro, carnes de Galicia y pescados del Cantábrico, por ejemplo)

Con todo, fue un magnífico comienzo de ese fin de semana riojano, del que en próximas entradas les iré contando.

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Un Comentario en “Restaurante Alameda en Fuenmayor (La Rioja)”

  1. Putonio, Puttony, ¿ayuda? | Degustalo, gastronomia, vinos y delicatessen dice:
    14 mayo 2008 a las 8:23

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