« | Inicio | »

Pitanzas a go gó

por lucce | 5 Marzo 2007

Gran Hotel Puente ColganteInteresante fin de semana en cuanto a comidas especiales. Así da gusto, pese a que hoy lunes mis compañeras me observen dos o tres lorzas más. Pero, vaya, creo que ha merecido la pena.

El atracón del fin de semana comienza el viernes, si bien, por decirlo de alguna manera, este fue el día más light; ese día acudí a moderar una ponencia en el marco de las XII Jornadas Municipales de Prevención de Drogodependencias organizadas por el Ayuntamiento de Portugalete (Bizkaia) y, por ello, sus organizadores me invitaron a comer.

Dicho ágape se celebró en el mismo marco en que se había celebrado el evento anteriormente señalado, el Gran Hotel Puente Colgante de la villa marinera, en su restaurante Auntz. El menú, sin ser espectacular, no estuvo mal del todo, si bien, por la propia pomposidad del espacio y la presencia del propio alcalde, por ejemplo, me esperaba algo más.

De primero, degustamos una mousse de oca (me pareció, pero no estoy muy seguro), presentada en forma de sendos flanes, acompañada por una vistosa guarnición de enrevesadas patatas y una finísima salsa.

A continuación, dimos buena cuenta de un San Jacobo, clásico y tradicional, pero muy bien elaborado, con patatas fritas, que contaban con cierto toque picante.

Lo mejor (amén de la más que agradable compañía de los comensales), en mi opinión, el postre: un delicioso sorbete de mandarina.

Al día siguiente, me esperaba otra pitanza especial: la hermana de Ana celebraba su licenciatura y, evidentemente, había que conmemrarlo alrededor de una buena mesa.

Comedor del Restaurante EnolEl establecimiento elegido fue el Enol, en Bilbao, en el número 73 de la mítica calle Pozas, muy cerquita de San Mamés. La verdad es que nunca había estado en él y siempre me habían hablado bien, sobre todo de sus pescados a la plancha.

El sitio, sin ser excesivamente grande, no está mal, y más el reservado en el que nos ubicaron para comer, perfecto e íntimo.

No tiramos de menú al uso y comenzamos con unos excelentes entrantes basados en unas deliciosas gambas de Huelva a la plancha, unas almejas en salsa y uns chipirones encebollados excelentes.

Posteriormente elegimos nuestros platos individulaes. Pese a que iba con el objetivo claro de probar sus afamados pescados, finalmente me deje llevar por otra propuesta diferente, de la cual no me arrepiento en absoluto: Corazones de alcachofas con rape, almejas y gambas, todo ello en salsa. Sublime, de verdad, si tienen la oportunidad de degustar este plato, háganlo.

Pero, sin duda, y, al igual que en el caso del Auntz de Portugalete, el mejor descubrimiento que hallé en el Enol fue el postre: un impresionante Pastel de Cuajada del que no me pude resistir de preguntarle al camarero la receta (por cierto, finalmente se le olvidó dármela) Buenísimo, finísimo, nada empalagoso y con una cremosidad y sabor de los que no se olvidan.

Ya por fin ayer, domingo, con mis padres, me metí entre pecho y espalda un grandioso chuletón, acompañado de unos excelentes piquillos.

Todavía pudo ser peor (o mejor) si nos dejamos convencer el sábado noche y hubiéramos acompañado a mis hermanos a cenar (a uno al Kikara y al otro a la pulpería barakaldesa A Nosa Terra) Pero no, supimos ser asertivos.

En fin, esta semana habrá que realizar comidas más livianas para compensar los excesos del fin de semana y preprarase para el atracón que se prevé el próximo día 17.

Categorías: Actividades, Gastronomía, Restaurantes | Ningún Comentario »


Entradas Relacionadas



Comentarios