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Mi Primera Cata

por lucce | 14 Diciembre 2006

Oliendo una copa de vinoYa les conté hace unos días cómo disfruté en mi vista al Museo del Vino. No sólo contemplando el amplísimo muestrario relacionado con esta bebida y su cultura que este espacio alberga si no por la visita complementaria que realizamos a la bodega de Vivanco.

Recordarán que les expuse que el colofón a la visita por la bodega fue una cata. Pues bien, ésta, la realizada el martes de la semana pasada, ha sido mi primera cata, pero, les aseguro, no será la última.

Más que nada porque, realmente, no podemos hablar de una cata al uso, ni siquiera de un curso en este arte, si no, más bien, fue la degustación de dos vinos (crianza y reserva de la firma anteriormente citada) a partir de la cual nos enseñaron una serie de truquillos para identificar un poquito lo que bebemos cuando vamos a potear y no nos den gato por liebre.

En ese rato nos enseñaron que para ver bien el color del vino lo que debemos hacer es inclinar la copa suspendiéndola sobre nuestra mano y, a través de la luz, fijarnos en la parte central del líquido y en sus, digamos, bordes. A mayor oscuridad del centro esto siginificará que el vino habrá pasado más tiempo en barrica y por tanto tendrá más posibilidades de ser crianza o reserva.

Asimismo, para identificar los olores, el guía de la bodega nos indicó que al principio, sin agitar la copa, oliéramos introduciendo un poco la nariz. Advertir efluvios tendentes a madera (así de primeras) también indicará una mayor conservación en las barricas.

Posteriormente, para descubrir otros olores (ya saben ustedes la cantidad de variedades que podemos encontrar) agitaremos describiendo círculos con el vino dentro de la copa. Evidentemente, ante nuestra nula formación enológica, era imposible que pudieramos identificar ninguno claramente ya que lo que nos llegaba era todo un festín de olores. Por cierto, para volver a percibir el vino como antes de ser removido, no hay más que soplar sobre él dentro de la copa.

Finalmente para beberlo, pues lo típico: sorber un poquito, mantenerlo en la boca, aspirar aire junto con el líquido y, después, escupirlo o tirarlo, cosa para la que tuvimos el permiso de no hacerlo, dado lo rico que estaba.

Las diferencias de sabores que percibíamos entre los allí presentes puso de manifiesto, una vez más, nuestra escasa sabiduría en estas lides.

Sea como fuere, disfruté de este momento y sé que profundizando aún más el goce será mucho mayor, de la misma forma que como con cualquier otra afición.

Por ello, les comentaba más arriba mi intención de que esta no sea la última cata que realice y, por ello, solicité información ante posibles cursos formativos o catas iniciadoras. No se preocupen que yo ya les iré contando mis avances enológicos.

Categorías: Actividades, Enología |


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2 Comentarios en “Mi Primera Cata”

  1. mauve dice:
    14 Diciembre 2006 a las 11:08

    Está bien el museo pero los vinos de Vivanco, al menos los que nos dieron a nosotros…horribilis!

  2. lucce dice:
    14 Diciembre 2006 a las 12:09

    Bueno,en mi caso un crianza (no recuerdo el año) y un reserva (2002 o 2003, maldita memoria) me supieron ricos. ¿Recuerdas que os ofrecieron a vosotros?

Comentarios