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Mágico DÃa Enoturista: visita al Museo de la Cultura del Vino
por lucce | 6 Diciembre 2006
El pasado martes tuve la suerte de contar con el dÃa libre. Este hecho originó que, junto a unos amigos, decidiéramos pasar la jornada por ahÃ. Tras varias diatribas y tras tratar de convencerles para dejar la excursión para el miércoles y acudir a Tolosa, el destino elegido fue la Rioja Alta, más concretamente la localidad de Briones y visitar el Museo de la Cultura del Vino.
Este impresionante museo, perteneciente a la bodega DinastÃa Vivanco, se halla junto al citado pueblo, muy cerquita de la Sonsierra y está, como no podÃa ser de otra manera, rodeado de viñedos.
Cuenta con seis grandes espacios diferenciados en los que se contextualiza la situación del vino en el mundo y en La Rioja y se explica las fases de recogida, de transformación y de elaboración del vino, asà como otras interesantes variables relacionadas con el cuidado y prevención de las enfermedades de la uva o los aparejos relacionados con el prensado, transporte, etcétera.
En el piso inmediatamente inferior, se presta una especial atención al mundo de la barrica, el corcho y las copas, explicando a través de videos la artesanal elaboración de este tipo de elementos.
Posteriormente y continuando el descenso, llegamos a una zona en la que los olores ya nos indican que estamos en la zona bodeguera. En este estadio, podemos interactuar con el vino a partir de sus aromas con un gran muestrario de los mismos.
Tras este contacto, llegamos a una zona en la que recorremos históricamente la evolución del vino, realizando especial hincapié en las formas de comercialización y transporte del mismo, asà como en elementos tan pintorescos y significativos como las tabernas o las botas de vino.
A continuación se accede, en un suave ascenso, a una zona dedicada a la cultura enológica, abordada como evolución histórica también, empezando desde la antigüedad, con especial atención a las culturas griega y romana (Dionisos y Baco), Egipto, pasando por la Edad Media, Renacimiento… hasta llegar a nuestros dÃas, dedicando un especial espacio a la presencia del vino en el cine, aunque desgraciadamente éste estaba inhabilitado temporalmente.
Finalmente, se emerge de nuevo a la planta principal donde nos encontramos con la colección de sacacorchos más grande del mundo (madre mÃa, ¡qué variedad!) y otra selección de copas, odres, decantadores, etcétera.
Esto en lo que respecta al museo en sÃ. Y es que la visita a Vivancos también conllevaba una ruta por sus bodegas y sus centros de producción y almacenamiento, con un guÃa encantador como maestro de ceremonias (con quien acabamos la vista departiendo amistosamente) y una cata de vinos como colofón a la misma.
Impresionante infraestructura la de estas bodegas (qué pena que no dejen meter la cámara de fotos!!), en la que se aúnan tradición y vanguardia tecnológica, para dar como resultado un estupendo vino, al menos el que probamos y que nos enseñaron a catar de forma, más o menos, profesional (otro dÃa haré una entrada sobre los trucos aprendidos)
Además de todo esto, la jornada dio, gastronómicamente hablando para una comida en el restaruante Beethoven de Haro (mucho más flojo que en anteriores ocasiones, la verdad), más degustación de vino en esta localidad, además de un inconmensurable pincho en el gran Mesón Atamauri y una racioncita de las especiales patatas fritas del bar restaurante La Vega.
En fin, que no me arrepiento para nada de no haber acudido a Tolosa, a la fiesta del chuletón. Creo que la visita al Museo del Vino de Vivanco, en Briones, es más que recomendable para todas aquellas personas que amamos esta bebida, sobre todo para tratar de entender ante que nos encontramos cada vez que abrimos una botella.
Categorías: Actividades, EnologÃa, GastronomÃa, Restaurantes |





14 Diciembre 2006 a las 9:29
[...] Ya les conté hace unos dÃas cómo disfruté en mi vista al Museo del Vino. No sólo contemplando el amplÃsimo muestrario relacionado con esta bebida y su cultura que este espacio alberga si no por la visita complementaria que realizamos a la bodega de Vivanco. [...]