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Llegó el otoño, tiempo de membrillo

por lucce | 22 Septiembre 2006

Crema de membrilloAyer 21 de septiembre, se inició el otoño, estación melancólica, ocre, en la que los días son más cortos y las calles se cubren de las hojas de los árboles. Como ya hiciéramos en pasadas fechas anticipando algunos de los productos más característicos de estas épocas, hoy volvemos con otro, en este caso el membrillo, fruto que durante esta estación alcanza su máximo esplendor cualitativo y cuyas posibilidades gastronómicas son de lo más variadas.

Este fruto de color amarillento y de pulpa dura, que llegó a ser considerado en los tiempos de las civilizaciones clásicas como alimento de dioses, posee múltiples propiedades beneficiosas para la salud, como su función reguladora del tránsito intestinal o el tratamiento de diferentes trastornos digestivos, así como que favorece la eliminación de ácido úrico.

Pero quizá lo mejor de este producto, goloso que es uno, sea el dulce de membrillo, modalidad en la que es más conocida este fruto. Por todos es conocido ese refrán que dice algo así como “membrillo y queso sabe a beso”, y es que el maridaje de este dulce con este derivado lácteo es un manjar que todo el mundo debería probar, aunque no se sea, como es mi caso, gran amante del queso.

Sin embargo, además de esta asociación culinaria, ya hemos comentado que el membrillo ofrece un amplio abanico de variedades. Hoy desde Degústalo les ofrecemos una basada en la creación de una estupenda y sencilla Crema de Membrillo.

Crema de Membrillo

Ingredientes:

- Agua fría
- 1’25 kilo de azúcar
- 1’5 kilo de membrillo

Preparación:

Se frotan con un paño limpio los membrillos para limpiarlos, pero sin pelarlos. Se cortan en trocitos, quitándoles al partirlos el centro duro y las pepitas. Se ponen en un cazo y se cubren con agua fría (justo para cubrirlos) Se cuecen a fuego intermedio durante una hora, hasta que los trozos estén blandos. En ese momento, se pasa por el pasapurés y se les agrega entonces el azúcar y se deja cocer otra media hora, revolviendo con una cuchara de madera.

Se vierte la compota en un paño de cocina limpio, con el que haremos un hatillo que colgaremos hasta que escurra el líquido sobrante. Antes de que se enfríe del todo (unos veinte minutos) se vierte la crema de membrillo en tarros de cristal y dejamos enfriar.

Una vez frío se puede desmoldar pasando un cuchillo alrededor.

Categorías: Recetas, Productos |


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