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La retórica del vino
por lucce | 14 Octubre 2005
Para comenzar con esta reflexión / percepción personal, hemos de indicar al lector la procedencia geográfica de este escribano. Degústalo es un proyecto impulsado por un grupo de jóvenes vizcaÃnos amantes del buen comer y del buen beber.
Por suerte para nosotros, hemos tenido la posibilidad de desplazarnos a diferentes zonas de España en las que, entre otras actividades, hemos tenido el placer de probar sus viandas y caldos.
Afortunadamente también, en esta tierra nuestra disponemos de una gustosa y variada oferta gastronómica, asà como de excelentes vinos, algunos de ellos con un carácter tan autóctono como el del txakolÃ.
Por fama y cercanÃa, una de las regiones que más solemos visitar es La Rioja, con todo lo que ello conlleva. Y he aquà donde comienza la argumentación que pretendo exponer; aún temiendo que pueda ser una perogrullada o bien una obviedad evidente, me lanzo a relatar las sensaciones que con mi escasa experiencia se me aparecen en este caso, con el mundo del vino.
Hace escasos dÃas acudà a cenar a un restaurante de la capital vizcaÃna. En el momento de la elección del vino, consultamos al camarero qué nos recomendaba y, quiero suponer, que a consecuencia de la joven media de edad de los comensales que nos reunimos, nos invitó a probar el vino de la casa.
Un vino que, finalmente, resultó ser, permÃtanme la expresión, infumable. Hace unos pocos meses yo mismo bajé a Logroño a pasar el dÃa. A la hora de comer elegimos un establecimiento en el que sin ser excesivamente ampuloso, inquirimos al camarero la misma pregunta, obteniendo, casualmente, la misma respuesta: el de la casa. A diferencia del local bilbaÃno, el vino fue muy bueno, tampoco estamos hablando de excelente, pero perfecto como acompañamiento en una comida nada remilgada.
Estos ejemplos se pueden aplicar a la hora de potear, acto en el que ya hemos aprendido la lección. Si usted sale por Barakaldo, por ejemplo a tomar unos vinos y pide un mÃnimo de calidad, no se le ocurra pedir un vino, asÃ, tal cual, y exija cuando menos un vino de año o un crianza o Rioja. Si usted sale por Haro, pida simplemente un vino.
Aquà es dónde surgen mis preguntas retóricas: ¿se trata simplemente de cuestiones de cercanÃa?, ¿tanto puede costar subir de La Rioja vino de algo de calidad?, ¿por qué he de pagar el mismo precio ante diferencias tan flagrantes, a sabiendas de que en Euskadi se come y se bebe de maravilla?, ¿hablamos de cultura del consumidor?, ¿soy yo el culpable por no querer gastarme algo más de dinero y asegurarme asà un producto mejor?
Insisto en que quizá estas cuestiones tengan respuestas muy sencillas, pero a mà Degústalo no sólo me sirve para informar u opinar, también es un espacio en el que puedo aprender. Por ello, queridos lectores, serÃa de agradecer que compartieran conmigo a este respecto, a sabiendas de que podrán ilustrarme de maravilla.
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11 Octubre 2005 a las 10:46
[...] No sabemos cuál será la franja de edad que habrán manejado en este informa divulgativo, si se habrán fijado en la aberrante práctica de mezclar vino y refrescos o si habrán tomado en cuenta variables como las ya tratadas en este mismo espacio en el artÃculo ‘La Retórica del Vino’. [...]