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La Fiole du Pape

por Loizaga | 28 Diciembre 2007

 imagen de una botella de La Fiole du Pape  Hoy hablamos de vino, en esta ocasión uno perteneciente a la denominación de origen controlada Côtes du Rhône, y más concretamente a la de origen local “Châteauneuf-du-Pape“.

La Fiole du Pape es uno más del amplio catálogo de Châteauneufs que se producen en la región, cuyo denominador común y principal virtud, viene a ser la calidad de gran parte de los mismos.

Ya en otra ocasión explicábamos como bajo este nombre sólo se produce vino tinto. Cada ejemplar, por sencillo que sea, presenta grabado en la botella el reluciente escudo papal y en la etiqueta figura claramente que se trata de un “Châteauneuf-du-Pape“.

La Fiole du Pape destaca a primera vista por la botella, una pieza exclusiva, confeccionada por artesanos del vidrio, y que emula en cierta medida la forma las vides del valle de Rhône, al que pertenece el vino.

La vendimia es manual, únicamente se emplean uvas enteras y a la hora de vinificar se hace por separado en función de las distintas vides, de esta forma la estructura tánica se ve sensiblemente mejorada.

Tres variedades de uva figuran en el etiquetado:
80% de Grenache, 7% de Syrah y el porcentaje restante, a partes casi iguales, es para Mourvédre y Cinsault.

Cada una de ellas potencia algunas de las características de este vino, tales como; redondez, color, taninos, aroma, buen envejecimiento y delicadeza.

La crianza varía de uno a cinco años, se hace en barrica de roble y posteriormente en cuba de acero. La clave está en la selección posterior de las mejores añadas, para homogeneizar el producto final y mejorar la curva de calidad. Narices expertas velan por el buen transcurso del proceso y avalan esta mezcla perfecta entre vino joven y maduro.

En lo que respecta al color; podemos decir que es un vino maduro, prueba de ello es su tonalidad granate con matices de color ladrillo.

En nariz su aroma caluroso y complejo desvela matices de fruta seca, trufa, especias y madera.

En boca destaca por su contundencia inicial (untuosidad de ataque) y permanencia final de taninos.

Para consumirlo va perfecto con platos de caza, algunos quesos, embutidos y en general platos de salsas contundentes.

Como se trata de un gran vino, en condiciones óptimas, aguanta en botella cuatro o cinco años. Los mejores alcanzan hasta diez, pero yo personalmente creo que ya empieza a ser arriesgado reservar tanto tiempo un vino. Abogo por consumir los vinos sin demasiada demora, siempre valorando las prioridades, los diferentes acontecimientos y prestando especial atención a la durabilidad y calidad de los diferentes grados de crianza ( vino joven, crianza, reserva, gran reserva).

Más información en Laurent Charles Brotte

Categorías: Enología, Productos |


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