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La Despensa de Clio
por lucce | 8 Agosto 2007
El otro día tuve que ir a buscar a unos familiares a la estación de autobuses de Bilbao. Como andaba con prisa, se me olvidó coger un libro o alguna revista que me acompañara durante la espera, más teniendo en cuenta que, tal y como me enteré al llegar a la estación, su autocar venía con retraso y todavía tenía que esperar una hora más.
Con todo, decidí adquirir alguna publicación en el kiosko de la estación y compré la revista de historia Clio. Ya sabrán algunos que, sin que sea un verdadero fanático de esta disciplina, es una materia que me gusta y, por ello, de vez en cuando, me hago con alguna revista versada en ella. En este caso, era la primera vez que compraba la Clio y me sorprendió que casi al final de la misma, justo después de sus grandes reportajes, cuentan con una gran sección denominada ‘Otras Historias’ en la que la gastronomía queda representada en su ‘Despensa’.
Así, en La Despensa de Clio parece que en cada número los responsables de la publicación prestan una especial atención a la relación entre lo culinario y lo histórico, valorando, de esta forma, la gran importancia y la gran seña de identidad que es la cocina para definir una época o un momento determinado.
En el caso del número que adquirí yo, el número 70, La Despensa estaba centrada en un interesante reportaje en el que se analiza la cocina medieval vinculada más concretamente a la época del Cid Campeador (siglo XI); en él se observan las diferencias de clase a través de la alimentación de la época y contempla también la amplia riqueza gastronómica de la época debido a la presencia en esos siglos en España de las tradiciones cristiana, musulmana y judía.
Además dicha sección se completa con la recomendación de un libro, en este caso el titulado “La Cocina del Cid. Historia de los yantares y banquetes de los caballeros medievales”, y con una receta de la época, un ‘Mirraustre’ de Palomino.
En fin, que gracias a la Despensa de Clio y por extensión a toda la revista, la espera en la estación de autobuses se me hizo francamente amena. Sirva, por todo ello, esta entrada para aplaudir a esta publicación por aunar dos de mis aficiones favoritas: la historia y la gastronomía.
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