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La Cocina de Alatriste
por lucce | 10 Agosto 2006

El próximo mes de septiembre se estrena la pelÃcula del Capitán Alatriste, personaje literario nacido de la pluma del escritor y académico Arturo Pérez Reverte. La verdad es que tengo ganas de comprobar cómo AgustÃn DÃaz Yanes ha trasladado hasta la gran pantalla las aventuras y desventuras de Diego Alatriste y su protegido Iñigo Balboa.
Para quienes no conozcan la serie del capitán, que imagino serán pocos, no puedo más que aconsejarles fervientemente que se acerquen a la misma para pasar un buen rato de aventuras, intrigas, tensiones, traiciones, alcahueteos e historia. SÃ, porque adentrarse en las páginas de este serial significa acercarse, desde una perspectiva entretenida y nada académica, a la historia española del Siglo XVII, compartiendo momentos y anécdotas con personajes como Quevedo, Lope de Vega o el propio Diego Velázquez.
España queda retratada desde un punto de vista polÃtico, social y cultural, estableciendo el prisma desde la corte más abigarrada y ampulosa, hasta el pueblo más llano y callejero. Como expresión cultural que es, la gastronomÃa también tiene cabida en sus páginas.
De esta forma, como fan del Capitán y responsable de los contenidos de este blog, voto a tal que no queda más remedio que rendir un pequeño homenaje gastronómico a don Diego Alatriste, repasando someramente, algunas de las peculiaridades gastronómicas que contextualizaron el siglo XVII.
AsÃ, esa dicotomÃa clasista que comentábamos nos lleva a contemplar excesivos platos cortesanos, basados en una alimentación abundante y variada con ingredientes traÃdos desde las Indias. En el reinado de Felipe IV, gobierno bajo el cual se desarrollan las aventuras de Alatriste, todo era, para las clases altas, ostentación y derroche, aunque se ha exagerado mucho al hablar de ellas, presentando como minutas de diario las que se servÃan en las comidas de gala.
Sin la pompa que se hacÃa en la corte y en las casas de la nobleza, también era proverbial la abundancia que se observaba en algunos monasterios, cuyas bodegas y despensas causaban asombro a los visitantes. A pesar de ello, el aspecto fantasmagórico que presenta el terrorÃfico inquisidor fray Emilio Bocanegra no invita a pensar que comiera en condiciones, a no ser que el odio y el fanatismo fueran sus alimentos básicos.
Finalmente, entre la dieta que gozaban las clases privilegiadas y la comida del pueblo llano existÃan diferencias muy marcadas, pues el refinamiento y el lujo de los que se hacÃa gala en los banquetes de las clases altas contrastaban con la modestia y austeridad que caracterizaban la alimentación de las familias burguesas y menestrales, siempre restringida por privaciones, a veces tan estrictas que llegaban a llevar el hambre a las gentes más modestas.
Aún asÃ, la despensa española era entonces abundante y más variada que ninguna otra de Europa, pues disponÃa de productos del Nuevo Mundo, totalmente desconocidos, que llegaban cada vez con mayor frecuencia. Con todo, los potajes que Caridad la Lebrijana preparaba para Diego Alatriste e Iñigo Balboa en su Taberna del Turco, eran un plato recurrente de la época.
Ese mismo lugar, refugio de poetas, soldados, maleantes y todo tipo de gentes que era la Taberna del Turco obtenÃa sus ingresos gracias también a la importante ingesta de vino que sus usuarios realizaban, siendo el San MartÃn de Valdeiglesias (caldo del que cuando el gran Quevedo abusaba, no quedaba sino batirse con su merced) el que triunfaba entre la variopinta clientela.
En fin poco más puedo añadir a este pequeño repaso gastronómico del llamado siglo de oro; quizá ignore a las mujeres vendiendo legumbres por la calle o la venta de barquillos en las plazas y mentideros y, seguramente, debiera haber añadido alguna receta de la época (como los garbanzos dulces o la empanada de perdices), pero ya es suficiente.
Ahora prefiero esperar a que salga la última entrega de ese hombre que no era el más honesto ni el más piadoso, pero sà un hombre valiente, y rezar para que, como ya dije antes, la pelÃcula de DÃaz Yanes quede a la altura de una figura como la del Capitán Alatriste.
Categorías: Curiosidades, GastronomÃa |
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6 Septiembre 2006 a las 10:42
[...] Hoy volvemos a Alatriste para dar cuenta de cómo la promoción del film ha llegado a tocar al ámbito enológico. Porque, además de presentaciones, ruedas de prensa, spots y un largo etcétera, el propietario de las bodegas de San MartÃn de Valdiglesias, Alvaro de Luna quiso contribuir aportando su vino en la inauguración de la exposición que sobre el Capitán Alatriste se celebró el pasado 28 de agosto y que va estar abierta al público hasta el próximo dÃa 21 de octubre en la Casa de la PanaderÃa de Madrid (Plaza Mayor, nº 27) [...]