« Curso de Cata Vinoselección: fase visual I | Inicio | ‘La Aventura de Comer’, el Libro de Gastronomía del Padre de Mafalda »
Hondarribia en el I Concurso Nacional de Pinchos Medievales de Consuegra
por Loizaga | 16 Abril 2008
Una vez más la cocina en miniatura está de actualidad, concretamente nos trasladamos a la veterana Hondarribia, en materia de pintxos, para seguir de cerca los últimos preparativos de lo que será una gran cita culinaria.
La localidad marinera participará este fin de semana en el I Concurso Nacional de Pinchos Medievales de Consuegra (Toledo) contando con la inestimable presencia de Bixente Muñoz, que acudirá en calidad de representante.
Organizado por la red de Ciudades y Villas Medievales, este certamen propone a los participantes la elaboración de un “pincho medieval” que mantenga como base los productos de la alimentación de la época en cada una de las ciudades participantes, al mismo tiempo que contenga los valores de la gastronomía actual, tanto en presentación, elaboración y concepto.
Bixente Muñoz presenta en Consuegra una “Tosta de Ventresca de Atún con Idiazabal Roto y Dulce de Berza”, en los que hace presentes dos elementos importantes que caracterizan a la ciudad, el mar y la huerta, así como el queso de oveja, elemento básico en la alimentación de los caseríos.
Bixente fue elegido para representar a Hondarribia en este evento gastronómico en el contexto de la Semana del Pincho que se desarrolló en Hondarribia el pasado mes de octubre, en la que tomaron parte trece establecimientos de la ciudad. Esperamos que tenga éxito y deje el pabellón bien alto. Nos despedimos con unos pequeños apuntes sobre la villa y el pintxo en cuestión.
Hondarribia fue en la época medieval una plaza fuerte. Fuera de lo que en el casco amurallado y entre las clases pudientes ocurriera, los habitantes de la entonces villa hacían girar su alimentación en torno a los productos a los que podían acceder por cercanía.
Un pueblo eminentemente pesquero, cuya Cofradía es una de las entidades más antiguas de Europa, ya que data de 1368, tenía a su alcance las
capturas de su flota de bajura. Verdel, atún, anchoa, sardina….
Pero la vida en tierra giraba en torno a la huerta del caserío y a una micro explotación ganadera para consumo propio.
Las características de buena parte de las explotaciones hortícolas, protegida del viento del norte y de la influencia del mar con la barrera de su monte Jaizkibel, y orientadas al sur para mayor beneficio de las insolaciones, ofrecían, y ofrecen hoy en día, unas hortalizas de gran calidad.
Junto a ello, algunos productos del cerdo, lácteos y el queso de oveja completaban la base alimentaria de los hondarribiarras del medievo.
El Pilartxo contiene pues esos tres elementos: el mar y su ventresca de atún, la huerta y un toque de berza, y el queso de oveja, un Idiazabal, producto emblemático en la gastronomía vasca.
Este pincho representa a la alimentación de aquella época, por sus productos, sencillos pero de gran calidad, y también, por su concepción de cocina en miniatura y percepción de sabores, lo que hoy en día es Hondarribia: un referente turístico que basa buena parte de su atractivo en el alto nivel de su gastronomía.
El ayer y el hoy de Hondarribia en un solo bocado. Productos de la alimentación del medievo y gastronomía del siglo XXI. Hondarribia, un lugar para disfrutar.
Ingredientes:
Ventresca de atún
250 gr. de dulce suave de manzana
Hojas de berza
200 gr. de queso Idiazabal
Noticia vía: Asociación Hostelería Hondarribia
Categorías: Gastronomía, Actividades |
Entradas Relacionadas
- Triple ración de pintxos en Hondarribia
- “Bixente Muñoz, un mundo de sabores”
- El mejor Pintxo
- XX Salón de Gourmets
- Cuarenta cocineros unidos por una buena causa



