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Foncebadón - Ponferrada: Sin Probar la Cocina Egipcia

por lucce | 21 Agosto 2007

Molinaseca

Cuarta etapa. Como ya les dije en la descripción de nuestra jornada anterior del Camino de Santiago, el albergue donde pasamos la noche, en el pueblo de Foncebadón, contábamos con desayuno incluido, un buffet libre en el que abundaban los cereales, la fruta, algunas pastas y café con leche o cacao, además de yogures. Se puede decir que dimos buena cuenta de cada uno de estos productos, si bien cuando se preguntó por zumo el hospitalero respondió negativamente arguyendo que no se podía permitir prepararlo para tanta gente. En fin.

Esta cuarta etapa fue realmente preciosa. Caminando por montañas, llegando a la Cruz de Ferro, pasando por el curioso albergue de Manjarín y descendiendo hasta el precioso pueblo de El Acebo, donde hicimos parada y fonda para disfrutar de un magnífico bocatita de lomo embuchado que nos supo a gloria y que nos preparó amablemente la propietaria de un ultramarinos del pueblo.

Desde este municipio, proseguimos por rutas montañosas, sobre todo descendiendo hasta llegar a la preciosa localidad de Molinaseca, a pocos kilómetros ya de Ponferrada.

Finalmente llegamos a la capital del Bierzo, bastante cansados (sobre todo en mi caso) donde la oferta gastronómica era bastante amplia. Como llegamos bien de tiempo, nos dio tiempo a poder degustar un menú del día o del peregrino aconsejados por los majos hospitaleros del albergue de Ponferrada. Ante el abanico de propuestas que nos hicieron, nos decantamos por un restaurante egipcio cercano al propio albergue.

Este establecimiento, bastante bien cuidado ofertaba algunos platos típicos de la cocina del país de las pirámides, además de un menú basado en recetas patrias. Con todo, lo que tiene hacer el Camino es que el hambre no admite probaturas culinarias, razón por la que decidimos no probar nuevos platos y tirar a lo seguro, es decir, a propuestas clásicas y tradicionales que saciasen nuestra hambruna.

Ya por la tarde noche, tras visitar la ciudad y contemplar la exposición de Las Edades del Hombre, decidimos cenar una tortillita de patata en un garito situado junto al Castillo de los Templarios, para ya después, irnos a la cama y descansar para la quinta etapa de nuestra peregrinación.

Categorías: Turismo gastronómico |


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