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Experiencias Yankees con los Hot Dogs

por lucce | 25 abril 2008

Hot DogComo imaginarán, en nuestro viaje a la city, un “plato” o propuesta que no podíamos dejar pasar era probar un Hot Dog auténticamente americano. Y, en efecto, así lo hicimos.

He de decir que, salvo en una ocasión (que ahora enseguida les comento), me decepcioné bastante. Entiendo que un perrito no tiene un excesivo misterio y tal, pero, no sé por qué, me había hecho a la idea de que iba a ser como más espectacular, como más grandilocuente, con muchos ingredientes, etcétera… y, al menos los de los puestos callejeros, eran muy parecidos a los que se suelen encontrar aquí.

Sí, está guay el hecho de decir que lo estás comiendo en la 8ª con la 14 y que éso en sí ya es muy pero que muy auténtico, como muy yankee. Los dos que comimos en puestos de calle fueron uno en Times Square y el otro en nuestra excursión express a Washington DC (muy cerca de la Casa Blanca, por cierto) Pero vamos, que en lo que al perrito hace referencia, poca historia (ni “everything on it” ni gaitas): el pan típico de hot dog, una salchicha frankfurt, mostaza, ketchup y, en algún que otro sitio, una salsa de pepinillo con cebolla.

Pero, como les decía al principio, sí que dimos con un sitio en el que merecía la pena comerse un perrito. El lugar en cuestión se llama Sparky’s y se encuentra en el barrio de Nolita. Dimos con él tras una jornada de shopping por el Soho (brutal, por cierto) y lo encontramos gracias a la inestimable ayuda de la Biblia.

No deja de ser un local de comida rápida, pero, según ponía, ésta es de gran calidad. Todo lo que venden es orgánico y te venden delicias como perritos con el pan recubierto de queso azul, con tomate fresco cortado en rodaja y beicon. Las patatas fritas están cortadas a mano y tenían unos helados y unos yogures caseros para morirse.

En fin, si quieren tomar un hot dog en Nueva York delicioso y de calidad, no lo duden: Sparky’s, en Nolita. Bueno, bonito y barato. El único pero es lo angosto del local y que te puedes pringar entero de tiza si te apoyas en sus paredes, las cuales están llenas de mensajes de los clientes pintados con este material.

Bueno, pues hasta aquí. Otro día, seguimos degustando Nueva York, ¿ok?

PD: Me arrepiento mucho de no haber hecho fotos a ninguno de los puestos de perritos. Es una de las cosas de las que más hemos echado en falta fotgráficamente hablando.

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