« Tributo a Karlos Arguiñano | Inicio | Noilly Prat vermouth »

Enlace de Merche y José: Hotel Real: Gran Lujo

por lucce | 9 Julio 2007

Carta del Menú Nupcial del Hotel RealEste sábado hemos estado de boda. Es la tercera en apenas un mes. Durísimo. Y aún nos falta otra en agosto (vuelta al Maher, por cierto). Las anteriores fueron las de dos amigos, Josu, por un lado, y Beatriz por otro. Dos excelentes convites a los que la verdad es que me hubiera gustado haberles dedicado una entradita por aquí. Quizá en un futuro lo haga.

La del pasado sábado fue la de mi primo José, en Santander, y me apetece escribir unas cuantas líneas en homenaje a él y a su ya señora esposa, Merche (que no se me enfaden ni Josu ni Beatriz, por favor), por varias razones:

1º) Porque, al fin y al cabo, es mi primo y amigo desde la más tierna infancia, momento en el que desgraciadamente se cambió de domicilio yéndose a vivir a la capital cántabra. A pesar de dicho traslado el contacto ha seguido existiendo y han sido muchos los veranos que hemos seguido compartiendo. El sábado fui testigo (desde todos los puntos de vista que supone esto en un enlace matrimonial) de su boda y me emocioné tanto y me gustó tanto que, se podría decir, se la debo.

2º) Porque el fasto principal del evento se celebró, sin miedo a equivocarme, en el mejor hotel de Santander: el Hotel Real (de hecho, el único que cuenta en la capital cántabra con 5 estrellas)

3º) Porque de la comida me he traído la carta y es que después de degustar lo que degustamos, no cabía otra que guardarla como un tesoro. Les adjunto, como verán, dos imágenes escaneadas de la misma.

4º) Porque dispongo (o dispondré) de fotografías de cada uno de los platos, gracias a la inestimable colaboración de mi sobrina Zuriñe, quien ejerció, durante toda la jornada, de fotógrafa oficial familiar.

Pues eso, que ciñéndome a lo estrictamente gastronómico (el resto de detalles me los reservo, evidentemente), el ágape nupcial se inició con un muy buen cocktail en la maravillosa e impresionante terraza del Hotel Real, con unas vistas espectaculares de la bahía santanderina (lástima de climatología cantábrica) En este momento se sucedió un sinfín de canapés muy acertados, así como calamares y algunos otros pintxos fritos. No podría destacarles ahora ninguno, aunque recuerdo especialmente una brocheta de jábugo con sandía deliciosa y, por la gran ingesta y por los inagotables elogios que Ana hizo del mismo, un canapé de foie con membrillo apoteósico.

Una vez finalizada esta deliciosa bienvenida, pasamos adentro, a un salón precioso (quizá demasiado clásico), con unos ventanales amplios que nos permitían seguir disfrutando de las impagables vistas. Allí se notaba que nos encontrabamos en un espacio muy señorial, hasta el punto en el que te planteas respetar las normas de protocolo al máximo (no quitarse la chaqueta para comer, etcétera…) Lógicamente, tras ingerir varias copitas de vino, el protocolo desparecía, aunque insisto: el lugar imponía.

Con todo, a la espera de recibir las fotos de los platos para que ilustren mejor este texto, les dejo con el menú que disfrutamos:

Ensalada de Langostinos con Perlas de Aguacate sobre Carpaccio de Piña
***
Lomo de Merluza al Champagne; Buñuelos de Verduras; Fleuron de Hojaldre
***
Sorbete de Limón al Cava
***
Centro de Solomillo a la Parrilla con dos salsas: Tresviso y Pimienta Rosa; Patata Churro; Mousse de Puerros y Setas
***
Tulipa de Mousse de Chocolate con Helado de Leche Merengada
***
Tarta Nupcial
***
Café

Menú que disfrutamos en el Hotel Real

Una auténtica maravilla a cargo del chef Felipe Jiménez, menú del que destacaría, sin duda alguna, esos Lomos de Merluza al Champagne y la extraordinaria salsa que los acompañaban. Una verdadera delicatessen sin parangón en mi recuerdo gastronómico.

El resto, como podrán imaginar, excelente también (si bien el solomillo podría haber estado un poquito menos hecho): con un servicio de 10, en el que se cuidaba hasta el más mínimo detalle, con una selección vinícola muy buena también (delicioso el Rueda que acompañó la ensalada y el pescado; parecía que estabas bebiendo una auténtica macedonia de frutas frescas) y u ambiente realmente bonito.

Un día muy especial desde todos los puntos de vista, que será recordado más que gratamente por mi parte y la de los familiares y amigos que acudimos.

Como les decía, en cuanto mi sobrina me envíe las fotos, haré una entrada más profunda respecto a lo culinario. De momento, lanzo desde aquí el enésimo “Vivan los Novios!!”, les deseo mucha felicidad y que se lo pasen muy bien en México (a ver si se traen una botellita de buen tequila) y a ver si, a su vuelta, nos cuentan qué tal se duerme en un establecimiento como el Hotel Real. Desde luego que, comer ya hemos visto que excelentísimamente bien.

Categorías: Actividades, Restaurantes |


Entradas Relacionadas



Comentarios