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Degustando… ALGUSTO, Saber y Sabor
por lucce | 4 Diciembre 2007

El pasado domingo por la mañana, un entusiasmado Loizaga y un adormilado lucce, se acercaron al BEC de Barakaldo para disfrutar de la feria gastronómica Slow-Food ‘ALGUSTO, Saber y sabor’, con el fin de conocer excelentes productos, informarse acerca de las últimas tendencias culinarias y, por supuesto, degustar extraordinarios manjares.
Hoy, como no podía ser de otra manera, les acercamos aquí un amplio repaso de nuestra visita que tendrá como hilo conductor las numerosas fotografías realizadas, que nos guiarán entre stands, bocados y contactos. Adelante, no se lo pierdan.
Comienza la jornada en la entrada del BEC, el macro recinto que acoge la primera edición de ALGUSTO. Nada más atravesar las puertas de acceso al pabellón en el que se hallaba ubicado al evento podemos contemplar el despliegue de stands y puestos que componen la feria (foto que encabeza esta entrada), número que desde ahí, desde arriba, parece pequeño, pero que, una vez dentro, comprobamos que son más que suficientes.

Tras una pequeña vuelta de rigor, desenfundo la cámara para acercarme a uno de los productos más exóticos que se hallan en este certamen: el nabo negro de Pardailhan, un ejemplar exótico y poco común por el que, tal y como anunciaban, se hace un enorme esfuerzo por su conservación.

De aquí, llegamos a un stand en el que el compañero Loizaga se altera sobremanera: “este es el queso que sacaron por la tele”. Mi querido Aitor se refiere al queso Valli del Bitto, un producto de origen italiano, más concretamente alpino, casi en la frontera con Suiza, que tiene la particularidad de que, algunos de sus ejemplares, se mantienen en un estado de curación de hasta 5 años o, como era el caso de uno de los allí expuestos, de hasta 10 años.

En la foto anterior podemos ver dicho ejemplar y en la siguiente observamos a Loizaga departiendo interesado con el responsable del puesto que tan amablemente nos explicó que se trata de un queso realizado en un 80 % con leche de vaca y el 20 % restante de cabra y que, con total sinceridad, nos confesaba que se trataba de un producto caro, ideal para ocasiones especiales (el Bitto de 2007 costaba 35 € el kilo y el de 2002 65 € la misma cantidad)

En la siguiente instantánea vemos a un bambino que degusta este queso de forma escalonada, desde 2007 hasta 2002, degustación que, evidentemente también realizamos nosotros, comprobando que, a medida que nos acercábamos al más viejo, su sabor aumentaba en intensidad.

Además de estos quesos del Valli del Bitto, también probamos un Cheddar inglés espectacularmente delicioso. Loizaga una vez más me insistió en cuán equivocado estaba en relación a este producto y se reafirmó con una cita que transcribo literalmente: “todo el mundo tiene su queso”. Por cierto, de este stand no tengo fotografía y la chica que promocionaba el Cheddar, por cierto, no tenía ni idea de la existencia de la Cheddar TV.
Tras esta incursiones en el mundo de estos derivados lácteos delicatessen, damos con un interesante proyecto: Slow Cooking TV, una interesante propuesta que se pondrá en marcha el próximo mes de enero y que utilizará Internet como medio en el que difundir un canal de televisión dedicado a la gastronomía de calidad y al Slow Food como filosofía culinaria. En la foto, uno de sus responsables, micrófono en ristre, quien se mostró conocedor de esta bitácora en la que ustedes se encuentran.

Posteriormente, nos llama la atención un puesto en el que se vende Azafrán, una especia poco comercializada y que, según nos explicaron, vuelve a explotarse con fuerza en la provincia de Teruel, más concretamente en la zona de Monreal; además, sus responsables nos dijeron que estaban aprovechando ALGUSTO para presentar en primicia el licor de Azafrán, un orujo con el aroma de esta especia que creen tendrá un gran éxito. Así, lo esperamos nosotros también.

Sin irnos muy lejos, Loizaga se sorprendió por encontrar en otro puesto, un stand dedicado a las alcaparras, un producto que nuestro maestro sólo recuerda de sus visitas a Italia y al Sur de Francia. Sin embargo, su representante en este certamen nos cuenta que estas alcaparras proceden de los Monegros, siendo este uno de los pocos lugares productores de este vegetal en España.

Posteriormente, vimos como una gran cantidad de personas hacía cola junto a un espacio patrocinado por el ayuntamiento de la localidad vizcaína de Mungia. Este pueblo, unido a la red Slow Food como ya les explicamos en su día en este mismo blog, ha acercado hasta ALGUSTO uno de los guisos más popualres de su tradición, el Sukalki, un guiso de carne de vaca acompañado con zanahoria, pimiento choricero, guisantes, ajo y patata cocida, estofado del que se repartía una ración gratuita a los visitantes junto a un vaso de sidra.

En esos momentos, dada la fila que había, no lo probamos, pero justo antes de irnos, vimos que la cola había disminuido y dimos buena cuenta de nuestra correspondiente parte, comprobando que se trata de un plato francamente sencillo y francamente delicioso.
A continuación pueden ver a la reina de la feria en mi humilde y carnívora opinión: este pedazo chuletón expuesto tan precioso y tan delicioso, de DO Gurokela. Aún crudo, sólo me queda salibar. ¡Mamma mía!

En ALGUSTO también pudimos disfrutar de cocinas de otras latitudes, como este puesto dedicado a dulces y tés arábicos o el siguiente de vinagres y emulsiones venidos de la zona de Touluse, con cuyas dependientas departimos amablemente, profundizando (Loizaga, todo hay que decirlo) sobre las Casoulettes que también comercializaban.


También había sitio en este certament para experimentos extraños con fideos y arroz, así como para conferencias prácticas impartidas por expertos como el hondarribitarra Bixente Muñoz (de la cual no hay fotos)

Y finalmente, antes de nuestra marcha, una visita al Txoko de ALGUSTO, para degustar un pintxo de ternera (poco hecho e insípido en nuestra opinión – menos mal que luego lo compensamos con el Sukalki comentado anteriormente -), por el precio de un euro, aunque a nosotros nos hubiera gustado más uno de pollo capón de Euskal Herria o bien (este ya era a la tarde) un pintxo (por dos pavos) de Chuletón de Berriz (aggggggggg). Reseñar que este txoko, también contaba con un espacio dedicado a quesos y otro a vinos, el cual mantenía unos precios de entre 1 y 4 euros, pero que te tenías que pagar la copa por otros 2 eurapios.

En fin, que con el estómago un poco lleno nos fuimos, aunque esto no fue óbice para disfrutar de unas espectaculares patatas con bogavante en casa de la suegra.
Espero que les haya gustado este repaso. Ahora faltan las impresiones del amigo Loizaga que, seguro, está preparando algo mucho más vistoso e interesante que lo mío. Con ansia lo espero.
Categorías: Actividades, Fotos, Gastronomía, Productos | 2 Comentarios »
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5 Diciembre 2007 a las 12:50
Que pena que fuese la semana pasada… esta estaré por Bilbao, seguro que me habría pasado por el BEC, vamos, sin dudarlo.
Saludos.
8 Abril 2008 a las 20:01
[...] La semana pasada estuvimos en Algusto, saber y sabor y esa misma visita es la que inspira esta nueva entrada. [...]