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De Triacastella a Barbadelo para despedir el Año

por lucce | 31 Diciembre 2007

Paraje en la ruta Triacastella - Barbedelo del Camino de Santiago

En un día como hoy, 31 de diciembre, es difícil no hacer una retrospectiva de los doce meses que están a punto de extinguirse; en ese repaso recopilamos, como es lógico, las cosas más importantes que le han sucedido a uno a lo largo del año y éstas, a su vez, le hacen que aparezca en el rostro una sonrisa o una mueca que muestra un infausto recuerdo.

Afortunadamente de las segundas he de reconocer que no me ha aparecido ninguna, mientras que evocaciones agradables unas cuantas. Y, sin lugar a dudas, uno de los recuerdos más bonitos e imborrables de este prácticamente finiquitado 2007 me lleva hasta el mes de julio y me lleva a verme caminando por la ruta Xacobea que lleva a Santiago de Compostela en compañía de Raúl, Javi y Aitor.

Por ello, hoy, tras comerme la cabeza sobre qué incluir en la entrada de Degústalo del último día del año, me decanto por mantener esa agradable sonrisa en mi cara recordando con todos ustedes una etapa más en ese repaso peregrino-gastronómico que tenía tan abanadonado.

Además, es especialmente positivo rememorar el Camino nuevamente porque ya nos hallábamos (en el momento en el que lo habíamos dejado) en plena provincia de Lugo (en Triacastella), en parajes rodeados de montaña, con unos fabulosos paisajes y verde, mucho verde.

La etapa de hoy era, en principio, Triacastella - Sarria. La iniciamos, como digo, entre una gran vegetación y a través de pequeñas aldeas, acompañados durante un rato por Idmar (el del Orrrrujo!!) Un gran espectáculo. Llegamos a nuestro destino previsto cerca de la una de la tarde, pero en cuanto llegamos al albergue de Sarria (uno de los pueblos más grandes por los que pasa el Camino de Santiago) vimos que se iba a hacer muy difícil conseguir una cama en el albergue de peregrinos por lo que decidimos comer algo en la propia villa y, tras la pitanza, proseguir nuestra marcha hasta el siguiente pueblo con albergue.

Por tanto, aquí, en Sarria, hicimos parada gastronómica en un restaurante situado en el linde un pequeño río que atravesaba la localidad, una zona peatonal, muy transitada por peregrinos y por lugareños. La oferta gastronómica en el establecimiento elegido y en los adyacentes era muy parecida y, en mi opinión, bastante lineal y el hecho de que el menú escogido incluyera lentejas fue el detonante que provocó esta elección.

Sinceramente, del resto de la carta no me acuerdo bien. Recuerdo el cocido de lentejas porque eran excesivamente caldosas pero del resto nada, ni para bien ni para mal. Rescato, eso sí, a la camarera del establecimiento (je) y a Aitor con sus sandalias recién compradas, nuevas y grandes aliadas para mi compañero para el resto del Camino.

Después de la comida, pusimos rumbo hacia Barbadelo, el pequeño enclave en el que finalmente pasaríamos la noche. Justo al llegar a este albergue nos sucedió el único episodio negativo de todo el Camino con otros pergrinos, pero, como he dicho, hoy es el último día del año y sólo quiero sonrisas, por lo que lo obviaré.

Además, salvando éso, en esta pequeña aldea disfrutamos de una de esas jornadas vespertinas maravillosas. Allí, en un descampado precioso que un lugareño había utilizado para poner un chiringuito, con unas vistas muy guapas, con unas picas (cervezas con limón) refrescando nuestros gaznates y, lo que es más importante, rodeados de gente majísima (Idmar, Bau, Amaia, dos chicos yankees cuyos nombres no recuerdo, Philippe y su maravillosa perra Cleopatra)

Aquí, en Barbadelo, sin cenar ni nada, sin aportar más detalles de índole culinaria a este blog gastronómico, me di cuenta de la verdadera fuerza de esta ruta, que no es ni la fe, ni los aspectos culturales, ni el senderismo… Es la GENTE, así, con mayúsculas.

Por ello, ya que han llegado hasta aquí, no me queda más que desearles una feliz entrada de año, y que 2008 traiga momentos tan mágicos como los vividos y descritos en esta entrada.

PD: les dejo con el espectacular amanecer que vivimos a la salida de Barbadelo; el amanecer de un nuevo año…

Amanecer a la salida de Barbadelo

Categorías: Turismo gastronómico |


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