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Cómo Degustar una Cuajada

por lucce | 20 Mayo 2009

Cuajada

No sé si habré dicho alguna vez (y si no, lo hago ahora) que uno de mis postres favoritos es la cuajada, a ser posible casera y de leche de oveja. Es un postre que, como digo, me fascina.

Hoy lo traigo a colación porque hace unos días tuve el placer de compartir mesa con Ana y unos compañeros suyos de trabajo de los que guardo un especial recuerdo por su amabilidad, saber estar, su interesantísima plática y también, por qué no, porque eran unos hombres que amaban la gastronomía en todas sus formas y desprenden una gran sabiduría sobre esta disciplina, lo cual siempre le permite a uno aprender.

El caso es que ya a los postres de la mencionada comida, Ana y yo nos decantamos por sendas cuajadas caseras (ella también es una gran amante de este lácteo). Una vez nos fueron entregadas, les echamos un poquito de azúcar como ambos acostumbramos y empezamos a removerlas en su vasito de barro. En estas, nuestros acompañantes poco más que ese llevan las manos a la cabeza por, según ellos, tamaño despropósito.

Ahí que nos comenzaron a insistir en que la cuajada no se puede remover, que, precisamente, en la propia textura (cuajada) de este postre radica su idiosincrasia y que, por tanto, no se ha de remover y que, si en todo caso, se prefiere degustar con azúcar, la forma en que se debe hacer es tomado una pequeña porción de la misma y rociar este trozo con un poquito de azúcar.

Ante tal vehemencia, decidimos hacerles caso y, aunque creo sinceramente que su argumentación es válida y que muy posiblemente ésta sea la forma más adecuada de degustar una cuajada, a mí, particularmente, me gusta más como lo he hecho siempre, esto es, mezclando y removiendo bien la cuajada y el azúcar.

Con todo, no sé qué opinarán ustedes al respecto, pero, precisamente para ello, he escrito este post.

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