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Comer en Chinatown y las Mejores Pizzas del Mundo en Grimaldi’s

por lucce | 21 abril 2008

Vista de Nueva York desde el Empire State

Hoy continuaré recordando mis pasadas vacaciones a Nueva York. Lo veo necesario como una forma en la que evadirme de la dura realidad que me dice que hoy es lunes. Y hablando de lunes…

El lunes 24 de marzo que estuvimos en la city no destaco nada gastronómicamente hablando: en el desayuno tomamos un café americano con un magnífico Cheese Cake; después tras conocer la Zona Cero, todo el Lower Manhattan (Wall Street, etc…), contemplar el maravilloso skyline neoyorkino desde el ferry gratuito que lleva a Staten Island (pasando al lado de la Estatua de la Libertad), almorzamos en un garito de comida rápida en el que comimos un bocata de ternera al estilo Philadelphia (o algo así); ya a la tarde noche, tras adquirir las entradas para ver a los Knicks el miércoles, quedamos con un amigeuete (Uge, un abrazo si lees esto, tío!!) y con él tomamos unas cervecitas en un garito cool de Chelsea, aprovechando la happy hour (si no te meten un buen palo: beber en Nueva York resulta bastante caro) y ya, de ahí, destrozados al hotel, con una bolsa de The Yukon Gold.

Por lo tanto, a pesar de lo extenso del párrafo anterior, pasemos al martes 25 de marzo. Este día dió más de sí desde el punto de vista culinario. El desayuno fue prácticamente idéntico, sustituyendo esta vez el Cheese Cake por un bizcocho llamado Banana Bread que también estaba muy bueno. Marchamos hacia el Midtown: Rockefeller Center, Central Station, subimos al Empire State, vimos el Chrysler Building y ya cerca de la hora de comer, nos trasladamos hasta Chinatown (aunque nos quedamos con las ganas de haber comido un picnic en el precioso Bryant Park)

Llegar a este barrio fue como encontrarnos en China. Sé que esto es una perogrullada, pero es que es realmente impactante encontrarte en un gran barrio (una pequeña ciudad) estadounidense en la que toda su población es oriental, todos los establecimientos son chinos, sólo se habla en chino, los bomberos son chinos (lo sé porque vimos en vivo y en directo un incendio en una casa de Chinatown)…

Puesto de verduras en Chinatown

Además, el propio barrio en sí ya es una explosión para todos los sentidos: es el único lugar de la ciudad en que se pueden encontrar cerdos asados colgando en los escaparates, percibir el olor a pescado fresco y adquirir casi cualquier tipo de verdura o vegetal en los innumerables puestos existentes.

Una vez en Chinatown decidimos comer allí y, para ello, nos guiamos de la Biblia o, lo que por lo menos para nosotros fue durante esos días la Biblia. Hablo de la guía de Nueva York de Lonely Planet. En ella se recomendaban varios establecimientos y de entre ellos nos decantamos por el Bo Ky Restaurant.

Se trata de un restaurante panasiático a muy buen precio, con una impresionante oferta de sopas, así como otros platos típicos. Nosotros nos decantamos por unos tallarines con arroz y pollo al curry y un plato de pato aliñado con diferentes salsas que estaba verdaderamente delicioso. El local, sin ser elegante, estaba abarrotado por ciudadanos orientales. No vimos ni un sólo turista. La valoración es positiva. Lástima que, precisamente por la clientela habitual (china), sólo dispusiéramos como cubiertos de palillos chinos y nosotros no somos doctos en el manejo de los mismos (a pesar de aquel video que colgué un día por estos lares)

Fachada en Little Italy

Después de comer, decidimos seguir pateando un poco más por Chinatown, acercándonos también a Little Italy (un tanto decepcionante, por cierto). Fue en esta tarde en la que vimos el incendio que os contaba antes y en la que adquirimos dos billetes de autobús para irnos al Chinatown de Washington por un baratísimo precio.

Cuano empezaba a caer la tarde, marchamos hacia Brooklyn, posiblemente el barrio que, en la actualidad, está más de moda en Nueva York. Atravesamos el mítico puente (realmente precioso) y nos regodeamos al anochecer en las increíbles vistas que desde Brooklyn se tiene del Skyline de Manhattan. Sencillamente indescriptible.

Ana tomando el chocolate de Jacques Torres

Además de tirar un número infinito de fotos, andamos por la zona más cool del barrio: Brooklyn Heights. Allí abundaban los lofts de artistas, las galerías de arte y exclusivas tiendas de ropa. Y también como exclusiva podemos calificar la choclatería que encontramos y que fue como un tesoro. Jacques Torres se llamaba la chocolatería en cuestión. Preciosa, con una abundante oferta de bombones, tabletas y todo tipo de productos relacionados con este producto. Ante el creciente frío reinante, decidimos entrar en calor tomándonos un chocolate caliente que nos supo a gloria auténtica, amén de que, realmente estaba insuperable (en la foto pueden ver el vaso de chocolate de Jacques Torres en las manos de Ana)

Tras tirar una nueva tanda de fotos nocturnas, vimos un precioso restaurante llamado The River Cafe, ubicado junto a un mirador en el que, al parecer, la mayor parte de novios neoyorkinos van a hacerse las fotos en el día de su boda. Como digo precioso, pero los precios eran realmente abusivos.

Paseando un poco más por Brooklyn pasamos al lado de una pizzeria en la que había bastante gente (no turista) haciendo cola. Vimos que algunos estaban esperando a recoger su pedido que les sacaba un chico con una camiseta en la que ponía ‘Under the Brooklyn Bridge’, y otros esperaban para entrar a cenar después de que un señor de unos sesentaypico años (muy pero que muy yankee, por cierto) les diese permiso.

Entrada a la Pizzeria Grimaldi's

La pizzeria se llamaba Grimaldi’s y comenzamos a recordar que, posiblemente, era una que nos había recomendado enfervorecidamente un amigo (Eneko) que ya había estado en la city, diciéndonos, además, que posiblemente eran las mejores pizzas que había probado en su vida.

Para tratar de contrastar estos recuerdos, decidimos consultar la Biblia y, en efecto, la situan como uno de los establecimientos con las mejores pizzas de todo Nueva York. De esta forma, nos pusimos a hacer cola y a esperar pacientemente. Cuando nos llegó el turno, accedimos a un local abarrotado, con las paredes llenas de fotografías de famosos (actores principalmente) y repleta también de múltiples de fotos, caricturas y dibujos de la voz, de Frank Sinatra.

Allá que estábamos sentados, en Grimaldi’s, en una mesa con un tradicional mantel a cuadros rojos y blancos, consultando la carta. Nos decantamos por una pizza para los dos (viendo el tamaño de las mismas) en la que elegimos como ingredientes (que recuerde) champiñones, jamón, otro queso además de la mozzarella y unos tomates secados al sol.

Tras degustar la pizza, coincidimos de pleno en aseverar que acabábamos de comer la mejor pizza que habíamos probado nunca. Sé que puede sonar exagerado, pero creánme: lo es.

Tras nuestro paso por Grimaldi’s, cogimos el metro, abandonamos Brooklyn y nos dirigimos a nuestro hotel, en el barrio de Chelsea.

Así acabó nuestra 3ª jornada en Nueva York. He tenido que echar el freno para no detenerme en más detalles con el fin de no aburrirles y, aún así, me quedo con la sensación de que he escrito demasiado y les he dejado aquí un buen ladrillo. Espero que no y, en todo caso, si es así, díganme para que, en las siguientes entradas dedicadas a mis vacaciones en Nueva York, me corte un poco más.

Vista nocturna del Skyline neoyorkino desde Brooklyn

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Un Comentario en “Comer en Chinatown y las Mejores Pizzas del Mundo en Grimaldi’s”

  1. Despidiendo 2008, Relamiéndome ante 2009 | Degustalo, gastronomia, vinos y delicatessen dice:
    31 diciembre 2008 a las 17:21

    [...] 2008 ha estado muy bien porque en aquel viaje a Nueva York, del que alguna que otra entrada escribí en clave culinaria, le pedí a una persona algo y la demanda fue respondida [...]

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