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Champagne, burbujas con denominación de origen

por Loizaga | 15 Diciembre 2006

Montaje fotográfico sobre el champagneDegústalo en lo que lleva de trayectoria siempre ha prestado importancia al tema vinícola, cubriendo variedad de noticias y eventos relacionados con una de las bebidas más interesantes y con historia. Hoy retomamos la materia con un producto muy popular, sobre todo en estas fechas.

Sin darnos cuenta cumplimos un año más y se acercan estas navidades en las que el consumo de champagne, cava o cualquier otro espumoso se dispara.

El origen de esta bebida nos traslada a la región francesa de la que toma el nombre y constituye la denominación de origen.

El Champagne es algo más que un vino creado por el conocido monje benedictino Don Perignon. Constituye el comienzo de un novedoso proceso heredado también por los productores de cava, pero con algunas variantes que condicionan este producto de tres siglos de antigüedad.

Las variedades de uva autorizadas para que pueda acogerse a la denominación de origen de Champagne deben ser tres: “Pinot noir”, “Pinot menieur” y “Chardonnay”. Tras el prensado sin estrujar se desfanga y se obtiene un caldo blanco de brillo especial pero que todavía carente gas.

La diferencia con respecto al cava reside en que las variedades empleadas, a excepción del “Chardonnay” no son exclusivamente de uva blanca.

Otra cuestión interesante es la naturaleza del sustrato y su tratamiento. Los viñedos de Champagne son ricos en subsuelo calizo mezclado con sílice y recubiertos de tierra gredosa, a diferencia de la zona del Penedés donde abunda más la arcilla con capas de aluvión.

La temperatura es uno de los factores más importantes. La región de Champagne es algo fría con una media de diez grados, pero que es suficiente para evitar que la uva quede sin madurar. El Penedés en materia de climatología cuenta con ventaja porque posee clima Mediterráneo. Eso hace que la viña reciba más horas de insolación y más calor que adelantan la vendimia, con lo que eluden ese grado de acidez que tiende a poseer el Champagne. Por el contrario nuestros vecinos deben guardar excesivo celo a la hora de controlar la cosecha y evitar las heladas, que supondrían la deshidratación de la uva y por tato un empeoramiento de la calidad final.

El proceso de elaboración al igual que con cualquier vino comienza con el prensado de la uva para su posterior filtrado y clarificado para obtener un caldo casi limpio listo para la fermentación. Ahora se inicia una de las fases más importantes y delicadas. La uva al fermentar pierde azucares que pasan a ser alcohol. Con el tiraje lo que se hace es añadir azúcar en una proporción de 25 gramos por litro, así lo que se consigue es aumentar el grado de alcohol necesario para liberar suficiente gas carbónico, esencial para obtener después las distinguidas burbujitas. Una vez hecho esto se le agregan las levaduras y se procede al embotellado para continuar con la fermentación. El champagne reposa en botella meses u años, según la calidad perseguida, y va depositando los posos. En un primer momento permanecen en horizontal para que los despojos de uva no sedimentados sigan actuando. La segunda fase pasa por colocar la botella en un pupitre con un cierto grado de inclinación que facilitará la posterior retirada de posos o degollado.

Como se produce una perdida de líquido es preciso rellenar el hueco con un vino especial denominado ”licor de expedición”que en función de su contenido en azucares determinará el tipo de variedad final de champagne. Brut, Seco y Semiseco.

Pues bien ya hemos visto cómo se elabora esta entrañable bebida y sólo nos queda descorchar una botella.

Es un vino especial, tiene connotaciones festivas porque se asocia a momentos especiales pero la verdad es que va bien con determinados pescados, mariscos y también encaja con el momento de los postres.

En cualquier caso sean fiestas o no, champagne o cava, os animo a consumir normalmente este producto que además de ser accesible es agradable y saludable, eso sí, siempre con moderación.

Categorías: Enología |


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4 Comentarios en “Champagne, burbujas con denominación de origen”

  1. Y tú, ¿con qué brindas? | Degustalo, gastronomia, vinos y delicatessen dice:
    25 Diciembre 2007 a las 18:44

    […] Se nos está acabando el año y hay que ir pensando en brindar. Nosotros, esta nochebuena, lo haremos con champagne, sin menospreciar al cava, y para la ocasión ofrecemos una lista de las principales marcas existentes en el mercado. […]

  2. Brillat-Savarin | Degustalo, gastronomia, vinos y delicatessen dice:
    8 Abril 2008 a las 19:56

    […] Marida muy bien con los blancos de Champagne y los excelentes tintos de Saint-Emilon […]

  3. frnco deliberto dice:
    9 Mayo 2008 a las 15:11

    porque la botella se proteje con una carcaza de hierro

  4. Loizaga dice:
    10 Mayo 2008 a las 9:55

    Una cuestión muy interesante.

    Este tipo de vinos requieren de esa protección debido a la gran presión interna que debe soportar el corcho en la botella.

    A grosso modo podemos distinguir dos partes en el cierre.

    El bozal de alambre con la chapa protectora, con la imagen de la marca, sobre el corcho.

    y el papel metálico, generalmente dorado, al exterior cubriendo el cuello de la botella, asegurando una doble protección y aportando ese aspecto tan característico.

    Un saludo.

Comentarios