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Astorga - Foncebadón: Tortilla de Moho en el Cowboy
por lucce | 14 Agosto 2007

Bueno, hoy vuelvo a seguir relatando las vicisitudes peregrino-gastronómicas. Tranquilos, estamos en la tercera etapa, ya sólo quedan diez, jejeje.
Este tercer día nos levantamos, a pesar de la dureza del segundo, bastante bien, un poco cansados pero mucho mejor a tenor de lo que se podía pensar tal y como acabamos al llegar a Astorga. El desayuno hoy fue más tarde, sobre las 8 o así porque, antes de iniciar la marcha, tuvimos que buscar una farmacia de guardia por Astorga para comprar unas tiritas especiales para ampollas, así como Voltarén, una pomada especial para tendinitis y dolores musculares. Tras ello, dimos buena cuenta de unas palmeras de chocolate que compramos la tarde anterior en una de las muchas confiterías de la ciudad.
Ya en camino, fuimos recorriendo pueblos, deteniéndonos a hacer un segundo desayuno en la localidad de Villasante (un café con sobaos y magdalenas), parada en la que conocimos a Philippe y a Cleopatra, su perra, dos peregrinos de los que ya volveré a hablar en posteriores entradas.
La seguda parada para tomar un tentempié fue sobre la una de la tarde o así. El pueblo se llamaba El Ganso y aquí vivimos uno de los episodios más vergonzantes de nuestro periplo alimenticio en el Camino; el caso es que paramos en un bar del pueblo de El Ganso llamado ‘CowBoy’. Allí, llevados por el hambre nos decantamos por tomar unas bebidas isotónicas y varios pintxos de tortilla de patata. Nuestra sorpresa fue enorme cuando nos dimos cuenta que dicho pintxo estaba con moho. Pero quizá lo peor de todo es que no dimos cuenta de tal detalle a los responsables del establecimiento. En fin, para quien lea esto, si van a parar en el bar CowBoy de El Ganso, cerciórense de que la tortilla está en buen estado.

Con el mal rollo de unas previsibles consecuencias estomacales por la parcial ingesta de la tortilla con moho del Cowboy, proseguimos hasta dar con el bellísimo pueblo de Rabanal del Camino. Allí decidimos quedarnos a comer para, después de de hacerlo, finalizar con los 4 o 5 kilómetros que quedaban hasta nuestro destino de hoy: Foncebadón.
Como decía Rabanal del Camino es un pueblo rústico, típico de montaña, con casitas bajas y tejados de pizarra en el que se anticipa que los cocidos calientes son su seña gastronómica. El lugar que elegimos para comer se llamaba ‘Mesón El Refugio’ y nos decantamos por él dada su estética y también porque, en esos momentos, estaba realmente concurrido y no precisamente por peregrinos si no por gente que parecía de allí lo que nos llevó a presuponer que era un lugar de garantías.
Y, en efecto, así fue, si bien tampoco fue una comida como para recordar, lo que degustamos estaba bien preparado y la atención fue perfecta. En mi caso recuerdo pedir una ensalada de pasta y un muslo de pollo guisado con verduras. Los dos platos estuvieron muy bien, así como el postre, un arroz con leche casero que hizo las delicias de los cuatro comensales.
Después de la pitanza, con el estómago lleno, reiniciamos el último tramo de esta etapa. La verdad es que, siendo el primer día en que parábamos a comer sin haber finalizado la jornada, temía que la sobremesa fuera a pasar factura para recorrer esos últimos kilómetros. Pero, finalmente, no fue así. El espacio que separaba Rabanal del Camino de Foncebadón se hizo de forma bastante cómoda, accediendo, además, a unos parajes montañosos realmente bellos.
Ya por fin llegamos a nuestro destino, Foncebadón, un pequeñísimo pueblo a 1.300 metros de altura con muy pocos habitantes en el que el albergue municipal estaba ya lleno. Ante tal perspectiva nos decantamos por uno privado de estética también como muy hippie por el que pagamos 10 euros por cama con desayuno incluido. También ofrecía una cena vegetariana por 8 euros más pero esa noche también nos decantamos por alimentarnos sólo de descanso.
Ahora mismo no recuerdo el nombre del albergue. El sitio estaba bastante bien, aunque durmiésemos en colchones en el suelo y el desayuno fue muy frugal y con abundancia de cereales pero quizá este apartado lo debamos dejar para la descripción de nuestra cuarta etapa.
Espero, con todo, que la descripción de nuestra ruta no les esté agotando a ustedes también.
Categorías: Turismo gastronómico |
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31 Diciembre 2007 a las 17:23
[...] Cuarta etapa. Como ya les dije en la descripción de nuestra jornada anterior del Camino de Santiago, el albergue donde pasamos la noche, en el pueblo de Foncebadón, contábamos con desayuno incluido, un buffet libre en el que abundaban los cereales, la fruta, algunas pastas y café con leche o cacao, además de yogures. Se puede decir que dimos buena cuenta de cada uno de estos productos, si bien cuando se preguntó por zumo el hospitalero respondió negativamente arguyendo que no se podía permitir prepararlo para tanta gente. En fin. [...]
26 Septiembre 2008 a las 6:00
Hola , buenas antes de nada. Me alegro de vuestras rutas y q la esperiencia sea grata. Si entro es pq me duele muxo lo q poneis del cowboy , ya q llevo 17 años con el y para 2 q lo alquilo por problemas del trabajo no poder atenderlo y mira lo q me encuentro. Lo 1 si se ve algo asi es avisar al camarero pq aunque este mal somos humanos, yo tb e visto muchas cosas y me resigno o lo esplico donde debo hacerlo. Lo 2 no creo q la persona q lo tenia lo hiciera intencionao. Y 3 gx por tu comenterio pq esto me enseña q si un año no puedo atenderlo pues lo dejo cerrao , pq mi orgullo a sido los años q e estado con el y la satisfaccion de la gente. Asique solo me queda pedirte disculpas en nonbre del cowboy , y ojala podamos conocernos algun dia .